Estimado amigo: Como docente de la Universidad de Los Lagos, como ex Presidente de la Asociación de Académicos en cuya representación me correspondió conocerlo e interactuar con Ud. en múltiples oportunidades y como amigo, por cuanto recibí de Ud. la confianza y el aprecio que otorgan los lazos de una amistad franca y leal, me permito manifestarle mi pesar por los difíciles momentos por los que está pasando.
La vida del Hombre es un caminar hacia Dios entre espinas y abrojos, entre luces y sombras, entre dudas y certezas. Y en este caminar todos hemos tenido que retroceder, enmendar rumbos y empezar de nuevo, a veces por nuestros descuidos y errores, a veces por los escollos del camino, por las tempestades que asedian, por las trampas que abundan.
Lo importante, es mantener el paso firme y la mirada puesta en el destino final. Con fe y esperanza, con paciencia y sabiduría, con humildad y fortaleza, llegaremos siempre al reino de la paz, al valle de la quietud, al venero de la verdad. Animo amigo y cuente conmigo y con la seguridad de mis modestas plegarias.
Le saluda afectuosamente,
Alejandro Sánchez Magnoni.